Queremos felicitar a nuestro alumnado de Expresión Artística por su implicación (no ha faltado nadie a la cita con el escultor), puntualidad y paso ligero que nos ha permitido llegar a la hora indicada (disponíamos de un tiempo muy ajustado). Hemos disfrutado de un maravilloso día de abril y nos han saludado las campanas de San Felipe al atravesar la calle Candalija y ver las primeras obras de Gargallo que actúan como reclamo y conducen al precioso palacio-museo.

La guía nos ha relatado una historia de vocación temprana, aptitud para el dibujo, descubrimiento de la escultura, permeabilidad a las corrientes artísticas más novedosas e invención de un lenguaje de delicadas formas y sello propio. También de tertulias, talleres compartidos y amistad. Nos ha desvelado el afecto y admiración de Pierrette hacia su padre, al que perdió prematuramente y cuyo hermoso vínculo ha posibilitado la creación del Museo Pablo Gargallo, situando a Zaragoza en un lugar privilegiado del mapa artístico internacional. Las obras expuestas han dibujado gratas expresiones y los comentarios han merecido una atenta y distendida acogida. La actividad se ha completado con la confección de una pequeña máscara en un metal maleable, imitando la divertida y singular producción que exhibe el museo.

Como colofón perfecto, nuestros alumnos han podido visitar todavía la exposición “Luisa Granero. La fuerza de una mujer”, autora de la Fuente de las Aguadoras (1980) y ejemplo de tenacidad y superación en una época de desigualdad y graves dificultades para la mujer. Una vez en la plaza San Felipe, tras imaginar la altura e inclinación de la Torre Nueva y contemplar su reproducción mural, hemos puesto rumbo al instituto para llegar sin demora al ensayo del coro. En definitiva, una mañana grata, soleada y sin cierzo.