Desde el primer momento se establecieron las premisas que siguen vigentes:

  • Autonomía por parte de los alumnos que encuentran en el profesor una guía que facilita el trabajo pero NUNCA quien suplanta al alumno tratando de que el resultado sea de mejor calidad.
  • Trabajo colaborativo que permita la asunción de tareas por parte de alumnos con capacidades muy variadas.
  • Selección de los temas a tratar con un claro sesgo ético y solidario, huyendo, sin embargo, de un tratamiento moralista convencional.
  • Publicidad del trabajo realizado en las redes, en los Festivales de cine que convoquen sección escolar y uso de los medios de comunicación para su difusión. Los propios alumnos se convertirán en protagonistas de esta fase de posproducción y gestionarán (en lo posible) estos procesos.

En el proyecto participan de forma diferente cada curso tanto profesores como alumnos de forma puntual o, en algunos casos, continuada, tal es el caso de Rafa Boix y José Antonio Sallán. Unos años han participado hasta ciento veinte alumnos y otros no más de cuarenta. Todo depende de la disponibilidad y las circunstancias.