El vocativo es aquella palabra o expresión que suele ir aislada por medio de la coma:

Has de saber, Antonio, que tu padre y yo nos conocemos desde los cinco años.

Es una expresión nominal que se inserta en el discurso para dirigirse a una persona, a un animal o a una cosa personificada, unas veces a la espera de una respuesta o de otra reacción (Tengo una pregunta, profesor) y otras como simple recurso retórico (¿Quién te quiere a ti, mi tesoro?). Se emplea también el vocativo para iniciar una conversación, a manera de saludo (Buenas tardes, caballeros), para llamar la atención de alguien o pedirle algo (¡Eh, usted, acérquese!), para disculparse (Perdone, señora, no la había visto), entre otros actos de habla de diversa naturaleza.

Se emplea de la siguiente manera:

  • Para llamar la atención del receptor e iniciar un diálogo: Carolina, ¿cómo estás?; ¿Está contento, don Anselmo?
  • Para saludar: Hola, Alfonso; Buenos días, Rosalía; Feliz cumpleaños, Marta;
  • Para hacer una petición: Señor, ¿me puede decir la hora?; Lucía, ten cuidado; Mozo, un helado.
  • Para disculparse: Lo siento, señorita.
  • Para ordenar: Niños, vengan pronto a casa; Eh, tú, haz caso a la profesora.
Image

Otras expresiones :

  • Expresiones onomatopéyicas:  Se escriben entre comas o signos de exclamación para delimitar su sonido.
  • Expresiones interrogativas de refuerzo (muletillas): Requieren coma antes de la expresión: Me llamarás, ¿no? o Vamos, ¿verdad?.
  • Interjecciones o locuciones adverviales. Suelen ir entre signos de admiración o exclamación: (¡Ay!), aunque también pueden ir seguidas de coma si se integran en la frase (Eh, tú).  Cállate, por favor.

Las imágenes que se muestran en esta noticia corresponden a ilustraciones incluidas en las fichas y materiales de El profesor don Pardino, el personaje que enseña normas de ortografía con humor a través de viñetas y cómics.